Desde CONAM queremos despedir a nuestro querido Vicepresidente, Sr. Alberto Santos Salom, quien en horas de la mañana del día martes 27 de julio falleció, dejando una enorme trayectoria mutualista y un imborrable recuerdo en la Economía Social y Solidaria.
Obrando con un modesto pragmatismo, Alberto fue una pieza central en la construcción Mutualista Argentina. Fue parte de una línea de dirigentes que con coraje, humildad y trabajo llevaron adelante un mutualismo fresco y renovador, centrado en los valores y principios del sector.
En esta búsqueda, Alberto se convirtió en uno de los principales impulsores de estos cambios, siendo uno de los grandes hacedores de CONAM y de otras entidades donde supo dejar su inconmensurable huella.
Es así como fue Secretario General Adjunto de la Asociación del Personal de Dirección de Ferrocarriles Argentinos (APDFA) y uno de los fundadores de la Federación de Entidades Mutuales de Buenos Aires (FEDEMBA). Con calma y priorizando el diálogo, Alberto era una persona siempre dispuesta a darte una mano.
Asimismo, era el Presidente de la mutual AMEPORT, su entidad de base, la cual supo convertir en una de las más pujantes en el campo mutualista. Siendo parte de la fundación de la misma, Alberto fue pieza clave en la transformación de una pequeña entidad de Capital Federal a una mutual con presencia nacional y más de 28 mil asociados.
Por otra parte, en el plano internacional, fue Director Suplente por Argentina de la Organización de Entidades Mutuales de las Américas (ODEMA). En dicha entidad, acompañó el proceso del recordado Alfredo Sigliano en la construcción de un mutualismo americano fuerte, equitativo y sostenible.
Es imposible imaginar el destino de todas estas entidades sin la impronta y el trabajo de él. Por eso queremos homenajear a nuestro querido Alberto Salom desde lo más profundo de nuestros corazones. Es nuestra misión continuar con el propósito asumido por él de defender a la economía social ante todo, de enfatizar los lazos que nos unen con el resto de las organizaciones sociales existentes y de obrar, libres de prejuicios y condicionamientos, por el bienestar de las entidades y de todos los asociados que las integran.
Por eso ese espacio, en lugar de quedar vacío, será llenado con la memoria y vida de quien supo ser un gran dirigente, una persona pícara, honesta y cautivadora, y, por sobre todas las cosas, un gran compañero y amigo mutualista.
Adiós Alberto, que en paz descanses. Saludamos a tus familiares y amigos en este triste momento y nos unimos a una oración en tu nombre.